lunes, 18 de junio de 2012
Alicia en In Memoriamland....
Alicia estaba empezando ya a cansarse de estar sentada con su hermana a la orilla del río sin hacer nada: se
había asomado una o dos veces al libro que estaba leyendo su hermana, pero no tenía ni dibujos ni diálogos, y ¿de
qué sirve un libro si no tiene dibujos o diálogos? se preguntaba Alicia....
Así pues, se puso a considerar (con algún trabajo, pues
con el calor que hacía aquel día se sentía adormilada y torpe) si el placer de tejer una cadena de margaritas le valía
la pena de levantarse para ir a recogerlas, cuando de golpe saltó corriendo cerca de ella un conejo blanco de ojos
rosados.
La cosa no tenía nada de muy especial; pero tampoco
le pareció a Alicia que tuviera nada de muy extraño que el
conejo se dijera en voz alta: «¡Ay! ¡Ay! ¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar!» (cuando lo pensó más tarde, decidió que,
ciertamente, le debía de haber llamado mucho la atención,
mas en aquel momento todo le pareció de lo más natural);
pero cuando vio que el conejo se sacaba, además, un reloj
del bolsillo del chaleco, miraba la hora y luego se echaba a correr muy apresurado, Alicia se puso en pie de un brinco al
darse cuenta repentinamente de que nunca había visto un conejo con chaleco y aún menos con un reloj de bolsillo.....
20 € gastos de envio incluidos
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